Los orígenes del conflicto árabe-israelí se remontan al periodo de 1917-1920.
Este conflicto era inevitable.La hereditaria presencia del pueblo judío en Palestina se remonta a más de tres mil años atrás; allí siempre ha habido una cantidad significativa de hebreos, especialmente en Jerusalén. Pero a partir del compromiso británico con la política del establecimiento de un estado nacional judío, la oposición árabe y palestina ha sido implacable.
Esto no habría tenido una especial relevancia si los británicos hubieran gobernado su imperio de la forma en que lo hicieran los romanos o los otomanos: desarrollando sus políticas con audacia y llevandolas a cabo independientemente de las resistencias generadas. Pero los conquistadores británicos no se comportaron como conquistadores. El prejuicio antisemita proliferaba en la administración de los territorios enemigos ocupados por el ejercito británico, que gobernó en Palestina desde 1917 hasta 1920. Durante esos años fatídicos, los oficiales y administradores de más alto nivel en la burocracia britanica apoyaron, protegieron y promovieron a los jefes palestinos antijudios más extremistas y sanguinarios. No resulta sorprendente el hecho de que luego sus preferidos se convirtieran asimismo en despiadados enemigos de los británicos.
Una de las consignas antiisraelíes preferidas es que la creación de Israel ha implicado la expulsión de los árabes de Tierra Santa, pero en realidad había espacio suficiente para la convivencia conjunta de ambas comunidades. El historiador David Fromkin calcula que en los años 1917 y 1918 la población árabe palestina era de unas 600.000 personas, e incluso una cantidad menor. El territorio de Palestina había sido devastado por más de cuatro años de guerra y por una feroz hambruna, que aniquiló por igual a miles de árabes y de judios (más de medio siglo después, el gran experto judío Gershom Scholem señala en sus memorias que la primera vez que llegó a Jerusalén podía comprar allí gran cantidad de antiguos y peculiares libros sobre misticismo judío porque los hombres religiosos y sus familiares, a quienes pertenecieron, habían muerto durante la guerra por el hambre y las enfermedades. Incluso habían muerto muchos más campesinos árabes palestinos).
Durante la dominación turca, Palestina no había sido precisamente un territorio desierto y vacío, sino más bien bastante populoso. En 1881,antes de que diera comienzo la importante inmigración judía moderna proveniente de Imperio ruso zarista, y de que durante los treinta y tres años posteriores fuera bastante reducida, la población total era seguramente inferior al medio millón de habitantes.
Resulta irónico que la inmigración ilegal árabe en Palestina durante el periodo de gobierno británico despues de la Primera Guerra Mundial (conocido como el Mandato), con origen principalmente en Siria e Irak, resultaba superior, en cifras absolutas, a la cantidad de inmigrantes judios en esa misma época. Los británicos limitaron el número de inmigrantes judíos sobre la base de una presunta capacidad económica de absorción por parte del territorio. Esto implicaba básicamente que la Agencia Judía del gobierno, y las organizaciones judías que gestionaban e incentivaban los asentamientos, tenía que proporcionar una base económica a los inmigrantes antes de su llegada.
Pero la creciente prosperidad de la economía urbana tambien atrajo a una gran cantidad de campesinos árabes de los países vecinos. Los británicos nunca se ocuparon de reprimirlos porque, aunque hubieran querido hacerlo, no tenian tropas suficientes para cerrar las fronteras. Como consecuencia, las inversiones judías también terminaron por reforzar considerablemente a la población palestina árabe.
viernes 15 de mayo de 2009
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